Emprender sonaba a libertad…

Hacer lo que te gusta… decidir tus horarios…

Y sí, algo de eso hay.

Pero entre responder mensajes de clientes, agendar citas, hacer presupuestos, enviar recordatorios, hacer facturas, comprobar pagos, publicar en redes sociales… al final tu negocio te tiene secuestrada.

Ni trabajar desde la hamaca en Maldivas.

Ni 15 días de mochilero por Indonesia.

«La vida del autónomo» dirá muchos.

Pero NO.

El problema no es tener tu propio negocio.

El problema es que el negocio esté mal montado, que funcione a base de quitarte tu tiempo, energía y ganas.

Te lo digo porque yo también he estado ahí.

Mi día se iba entre clientes, facturas, apagar fuegos e ir tocando cosas cuando podía. Mejorar la web, no dejar la newsletter aparcada en un cajón, probar otra nueva fórmula para atraer clientes…

Convencida de que lo que me faltaba era crecer, y trabajando muchísimo para que todo vaya saliendo.

¿Te suena?

Pasa siempre.

El no tener un negocio, quiero decir.

Tu emprendimiento acaba secuestrándote, quitándote más tiempo y dándote más preocupaciones que alegrías.

Y no.

Lo que pasa es que tu negocio sigue funcionando con la lógica de cuando empezaste, sacándolo adelante como pudiste.

Y eso, cuando empiezas a tener más trabajo, más clientes y más cosas encima… empieza a colapsar.

Pero te pones a hacer más. Más visilibilidad, más ideas… Con una sensación muy rara de fondo: todo funciona más o menos, pero no termina de estar bien.

Y aquí es donde casi todo el mundo mete la pata.

Intentar crecer. Hacer más…

Cuando lo que toca es otra cosa.

He grabado un audio muy corto donde explico el paso que nunca me salto cuando un negocio quiere crecer.

Porque no se trata de hacer más cosas.

Si estás en ese punto en el que trabajas muchísimo, tu negocio funciona… pero sientes que algo no termina de encajar, escúchalo.

Vas a entender muchas cosas de golpe.

Como por ejemplo…

  • Por qué, aunque tengas clientes e ingresos, puedes sentir que tu negocio no termina de funcionar… y seguro que es por esta fase del crecimiento que casi todo el mundo se salta sin darse cuenta.
  • Qué tienen en común los negocios que crecen de forma sostenible sin arrastrar a quien los lleva.
  • El error que hace que trabajar más no se traduzca en que el negocio vaya mejor y que comete casi todo el mundo cuando quiere crecer.

La cuestión no es currar más ni apuntarte al próximo curso de marketing milagroso.

¿Te suena bien la idea de cerrar el ordenador el viernes y no volver a pensar en el negocio hasta el lunes?

Prueba esto:

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