Google, redes sociales o web: qué hace realmente cada canal por tu negocio de servicios

Si tienes un negocio de servicios —ya sea que trabajes con familias y niños, en salud, terapia, acompañamiento u otro tipo de servicio profesional— es muy probable que te hayas sentido un poco perdida con esto de “estar en internet”. Un día te dicen que tienes que publicar en Instagram, al siguiente que sin una web “no eres nadie”, luego alguien te menciona que tu ficha de Google (tu perfil de empresa en Google) es clave… y tú solo piensas: ¿qué hace realmente cada canal por mi negocio y dónde merece la pena poner mi energía?

Cuando no tienes clara la función de cada pieza, es fácil caer en dos errores muy típicos: o bien intentas abarcarlo todo y acabas agotada, publicando sin una estrategia clara, o bien te agarras a un solo canal (normalmente Instagram) y esperas que él solito sostenga tu negocio. Y mientras tanto, tanta posibilidad online se convierte en ruido y presión, en vez de en un sistema que trabaja a tu favor.

En este artículo quiero ayudarte a poner orden en todo eso. Vamos a ver, de forma sencilla y aterrizada:

  • Qué hace realmente tu ficha o perfil de empresa en Google.
  • Para qué sirven de verdad las redes sociales (y qué límites tienen).
  • Qué papel juega tu web y por qué no es “un lujo”, sino un pilar.
  • Cómo la newsletter puede ser un canal tranquilo y sostenible.
  • Y cómo hacer que todos estos canales se apoyen entre sí, en lugar de competir por tu atención.

Al final tendrás una visión mucho más clara de qué esperar de cada canal y podrás tomar decisiones más tranquilas sobre dónde poner foco en cada etapa de tu negocio.


Qué hace realmente tu ficha de Google por tu negocio

Tu ficha de Google (tu perfil de empresa en Google) está pensada, sobre todo, para captar personas que ya están buscando ayuda. No es un lugar para entretener, inspirar o hacer branding bonito: es un espacio donde alguien llega porque ha escrito algo como:

  • “psicólogo infantil [ciudad]”
  • “asesora de lactancia [ciudad]”
  • “nutricionista infantil [ciudad]”
  • “fisioterapeuta suelo pélvico cerca de mí”

Es decir, gente que ya ha reconocido un problema y se está moviendo activamente para encontrar a alguien que le ayude. Por eso, la ficha de Google trabaja especialmente bien la parte de intención alta de compra: no te descubre gente “al azar”, pero sí te pone delante de personas que están a un paso de tomar una decisión.

Lo que hace bien tu ficha de Google cuando está bien trabajada:

  • Te muestra en el mapa y en los resultados locales cuando alguien busca tus servicios.
  • Enseña tus datos clave sin distracciones: qué haces, dónde, horario, teléfono, web.
  • Usa tus reseñas como prueba social muy directa (y muy creíble).
  • Reduce la fricción para contactar: un clic para llamar, para ir a tu web o para pedir indicaciones.

Si sientes que tu ficha existe pero nadie la ve, es decir, si estás en el punto de pensar “mi ficha de Google no aparece” o “tengo ficha pero no salgo cuando me buscan”, te interesa leer este otro artículo donde te explico por qué pasa esto y qué puedes hacer para solucionarlo:
➡️ Por qué mi ficha de Google no aparece (y cómo convertirla en una fuente constante de clientes)

La idea clave es que Google no sustituye a tus redes, ni a tu web, ni a tu newsletter, pero es el canal más directo para captar a personas que ya están buscando justo lo que tú haces.


Para qué sirven de verdad las redes sociales (y qué límites tienen)

Las redes sociales —Instagram, TikTok, YouTube, LinkedIn, según tu caso— funcionan de forma muy diferente a Google. Aquí la mayoría de personas no está buscando activamente una solución; están haciendo scroll, entreteniéndose, aprendiendo cosas sueltas, viendo la vida de otros… y, a veces, en medio de todo eso, descubren a alguien que les encaja.

Por eso, su papel principal no es “traer clientes directos de forma predecible”, sino:

  • Dar visibilidad y darte a conocer: hacer que más gente sepa que existes.
  • Mostrar tu forma de pensar y trabajar: cómo explicas las cosas, qué valores tienes, qué enfoque ofreces.
  • Recordatorio ligero: aparecer de vez en cuando en el día a día de tu comunidad.

Pueden ser un buen escaparate, sobre todo al principio, pero también tienen límites importantes:

  • Dependencia total de algoritmos que cambian sin aviso.
  • Necesidad de crear contenido constante para no “desaparecer”.
  • Mucho ruido y comparación, que pueden agotar más que ayudar.
  • No son el lugar más cómodo para que alguien entienda bien tus servicios, tarifas, procesos, etc.

Por eso, aunque las redes pueden ser un canal útil para descubrirte y generar cierta conexión, no tienen por qué ser el centro de tu estrategia, ni mucho menos tu única fuente de clientes. Existen alternativas más sostenibles y menos ruidosas para cuidar la relación con las personas que ya te conocen, como tu newsletter o lista de correo, que veremos más adelante.


Qué papel juega tu web en todo esto

Tu web es el lugar donde todo lo demás debería aterrizar y cobrar sentido. No tiene la inmediatez de las redes ni la urgencia de Google, pero tiene algo que los otros dos canales no tienen: estructura y profundidad.

Lo que hace bien tu web:

  • Te permite explicar con calma quién eres, qué haces, cómo trabajas y en qué te diferencias.
  • Aporta una sensación de “negocio real”, de profesionalidad y de estabilidad (no dependes solo de un perfil de Instagram o de un mapa).
  • Te da espacio para organizar tu información: página de servicios, sobre mí, testimonios, blog, contacto…
  • Puede posicionarse en Google con artículos que responden a dudas informativas (“mi bebé no duerme”, “cuándo acudir al logopeda”, “cómo saber si necesito ayuda con…”) y, desde ahí, llevar a tus servicios.

Una web sencilla pero bien pensada hace de puente entre:

  • Alguien que te descubre en redes y quiere saber más sin tener que rebuscar en historias fijadas y posts antiguos.
  • Alguien que llega desde Google (por tu ficha o por un artículo) y necesita un poco más de contexto antes de decidirse a contratarte.

No hace falta una web enorme ni hipercompleja, pero sí una web que responda bien a estas preguntas básicas:

  • ¿Qué haces exactamente?
  • ¿A quién ayudas?
  • ¿Cómo puedes ayudarme a mí?
  • ¿Qué tengo que hacer para trabajar contigo?

La newsletter como canal tranquilo y sostenible de relación

Entre el ruido de las redes y la inmediatez de Google, la newsletter o lista de correo es un canal que a menudo se subestima, pero que puede ser uno de los más valiosos para un negocio de servicios.

A diferencia de las redes:

  • No dependes de un algoritmo para que te vean.
  • La persona ha decidido voluntariamente dejarte su email.
  • Puedes escribir con calma, con más profundidad y sin tener que “llamar la atención” cada cinco segundos.

La newsletter no suele ser el canal que más gente nueva te descubre (para eso están Google, las recomendaciones y, en menor medida, las redes), pero sí puede ser el lugar donde:

  • Acompañas a quienes ya te han encontrado y quieren seguir en contacto.
  • Profundizas en temas que no caben en un post de Instagram.
  • Vas creando una relación más tranquila, basada en la confianza, no en la urgencia de publicar.

Una estrategia muy sana a medio y largo plazo puede ser:

  • Que Google (ficha y artículos) y las recomendaciones traigan personas nuevas.
  • Que tu web explique bien quién eres y qué ofreces.
  • Que tu newsletter sea el espacio donde se quedan las personas que quieren seguir cerca de tu trabajo, sin depender tanto de redes.

Cómo se complementan Google, redes, web y newsletter (y qué no debes esperar de cada uno)

Cuando entiendes la función de cada canal, se hace mucho más fácil dejar de pelearte con ellos y utilizarlos a tu favor. Podemos resumirlo así:

  • Google (ficha + artículos SEO)
    • Momento: “necesito ayuda ya / estoy buscando un profesional”.
    • Función: captación directa de personas con intención alta de contratar.
    • Rol: te pone delante de búsquedas como “psicólogo infantil [ciudad]”, “asesora de lactancia [ciudad]”, “logopeda infantil [ciudad]”, etc.
  • Web
    • Momento: “quiero entender bien quién eres y cómo puedes ayudarme”.
    • Función: profundidad, estructura, claridad en la oferta.
    • Rol: convierte curiosidad en decisión informada; es tu casa digital.
  • Newsletter / lista de correo
    • Momento: “ya te conozco un poco y quiero seguir en contacto sin ruidos”.
    • Función: relación a largo plazo, confianza, contenido más profundo y tranquilo.
    • Rol: cuida y acompaña a las personas que ya han levantado la mano (dejándote su email).
  • Redes sociales (si decides usarlas)
    • Momento: “te descubro de forma casual mientras hago scroll”.
    • Función: visibilidad, algo de conexión, mostrar tu día a día profesional si te apetece.
    • Rol: escaparate y recordatorio, pero no tiene por qué ser el núcleo de tu negocio.

Lo que NO tiene sentido pedirle a cada uno:

  • A Google: que haga comunidad o cuente tu historia día a día.
  • A las redes: que sustituyan una web, una buena ficha o una lista de correo cuidada.
  • A la web: que tenga el mismo alcance instantáneo que un contenido viral en redes.
  • A la newsletter: que traiga gente nueva constantemente (su fuerza está en la profundidad, no en el volumen).

Cuando lo ves así, en lugar de pensar “tengo que hacerlo todo y estar en todas partes”, puedes plantearte algo mucho más realista: cuáles son mis 2–3 pilares (por ejemplo, Google + web + newsletter) y cómo quiero que se apoyen entre sí. Y, si decides usar redes, que sea desde la elección, no desde la obligación.


Por dónde empezar según la fase de tu negocio

No es lo mismo estar empezando desde cero que tener ya un flujo de clientes constante. La prioridad con cada canal puede cambiar según el momento en que estés.

Algunas orientaciones generales:

  • Si estás empezando y casi nadie te conoce:
    • Es importante tener una ficha de Google creada y mínimamente cuidada.
    • Las redes pueden ayudarte a ganar algo de visibilidad inicial si te apetece usarlas.
    • Una web sencilla (aunque sea de una sola página bien clara) puede ser suficiente al principio.
  • Si ya tienes algo de movimiento pero quieres profesionalizarte:
    • Revisar y optimizar tu ficha de Google puede marcar una gran diferencia en captación.
    • Darle orden a tu web (servicios claros, testimonios, estructura) se vuelve clave.
    • Empezar una newsletter puede ser una forma más tranquila de cuidar la relación con quienes ya te conocen, sin vivir pegada a las redes.
  • Si ya estás estable pero quieres dejar de depender tanto de redes:
    • Profundizar en SEO (ficha de Google + contenidos en la web) te ayuda a atraer clientes sin estar 24/7 creando contenido.
    • Tu newsletter puede convertirse en tu canal principal de relación, y las redes quedarse en un rol secundario, si es que decides mantenerlas.
    • Tu web puede ser el centro de tu estrategia, con formularios, recursos y contenido de valor que trabajen a tu favor a largo plazo.

En todos los casos, entender qué hace cada canal te permite reducir mucho la culpa y la sensación de “llego tarde a todo”. No se trata de hacerlo perfecto, sino de que cada pieza tenga un rol claro.

Si quieres que tus canales trabajen juntos y no en tu contra

Todo esto va de algo bastante simple, aunque no siempre fácil: tener un sistema que trabaje contigo, en vez de ir persiguiendo tareas sueltas todo el día.

  • Que Google haga su parte (que te encuentren cuando te buscan).
  • Que tu web haga la suya (explicar bien qué haces y por qué tú).
  • Que tu newsletter sea el lugar tranquilo donde acompañas a las personas que ya han levantado la mano.
  • Y que, si usas redes, lo hagas porque te aporta, no porque “toca”.

De eso hablo en mis correos: de cómo ordenar tu negocio para tener más clientes y menos tareas, sin convertir tu vida en una lista infinita de cosas por hacer ni depender del algoritmo de turno.

Si sientes que trabajas mucho pero tu negocio avanza menos de lo que te gustaría, puedes empezar por aquí:

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