
Trabajar por tu cuenta, decían…
Tener libertad, hacer lo que te gusta, decidir tus horarios…
Y sí, algo de eso hay.
Pero entre responder mensajes de clientes, agendar citas, hacer presupuestos, enviar recordatorios, hacer facturas, comprobar pagos, publicar en redes sociales… al final tu negocio te tiene secuestrado.
Ni trabajar desde la hamaca en Maldivas…
Ni 15 días de mochilero por Indonesia…
Fiesta es el fin de semana que tienes libre al 100%
“La vida del autónomo” dirá muchos.
Es verdad, porque como dice Mafalda: “lo urgente no deja tiempo para lo importante”.
Como autónomo al final se te va el día en trabajos rutinarios que perfectamente podría hacer un sistema, mientras aquello que te proporcionaría clientes con poco esfuerzo, lo que te permitiría crecer y lo que te daría tiempo libre espera en un cajón.
Pasa siempre.
El no tener un negocio, digo.
Que tu “súper trabajo sin jefe” te tenga secuestrado y te deje menos tiempo y más preocupaciones que un trabajo “normal”. Gana libertad… já.
¿Te suena bien la idea de volver a tener tiempo para pensar, crear o simplemente disfrutar de un café tranquilo?
Prueba esto: